InicioCerealEl calor acelera la cosecha en el sur de España

El calor acelera la cosecha en el sur de España

Se va generalizando la siega de cereales de invierno en distintas provincias andaluzas. Las elevadas temperaturas aceleran la fenología y reducen la humedad del grano a niveles aptos para la cosecha

Ricardo Ortega

Las altas temperaturas registradas a finales de mayo han acelerado la evolución de los cereales hacia su punto óptimo de cosecha. Este fenómeno se ha notado de forma más clara en la comunidad andaluza, mientras en el resto de la Península reducía las previsiones de producción.

Así ha sido en Castilla-La Mancha, donde el inicio de la cosecha llega marcado por la incertidumbre y por unas expectativas muy desiguales según las zonas productoras, en un contexto de descenso de producción.

También hay máquinas cosechando en algunos puntos de Castilla y León, como en Alaejos, en el límite entre Valladolid y Salamanca. Pero en esta comunidad aún predomina el color verde y falta mucho para que se generalicen las labores.

En Almería, el estado fenológico de los cereales oscila entre espigado y formación del grano. Está predominando el estado intermedio de comienzo de la floración. Los cultivos se están desarrollando con normalidad.

En la comarca de la Sierra de Cádiz, los trigos duros y blandos se encuentran en estado fenológico de grano maduro, comenzando la recolección en las zonas más adelantadas. Por los aforos realizados, los rendimientos en el trigo blando oscilan entre 2.500-3.000 kg/ha y los duros de 2.000-2.500 kg/ha.

En Córdoba, el estado fenológico de los cereales se encuentra entre grano pastoso y grano maduro. Las lluvias de este invierno dificultaron la siembra y la nascencia, así como el abonado y la aplicación de herbicidas y fungicidas por lo que en general no se esperan rendimientos por hectárea óptimos.

El notable incremento de las temperaturas está acelerando la maduración del grano. Se realizan labores de empacado y recogida de heno procedente de la siega de cereales forrajeros.

En Granada, en las comarcas de La Vega y Montefrío los trigos más adelantados presentan una fenología de grano pastoso, en fase de maduración. Los más tardíos o de zonas más altas se encuentran entre grano lechoso y grano pastoso.

Las avenas que van a recogerse para grano están en floración. Los aforos realizados para trigos blandos oscilan entre 2.400-2.600 kg/ha, algo mejor observamos los triticales que pueden alcanzar los 3.000 kg/ha.

En Jaén, en la comarca de la Loma, los trigos duros observados presentan diferente fenología, oscilando entre grano lechoso y grano maduro, los más adelantados. Se encuentran con mucha hierba que no se ha podido controlar, debido al tren de borrascas registrado este año.

En Málaga, las parcelas más adelantadas están comenzando recolección en zonas de la comarca Norte como Antequera. El peso específico de las cebadas cerveceras está siendo muy bajo, en torno a 65. Se ha sembrado un 30% menos de superficie en la zona debido al tren de borrascas.

En Sevilla, los cereales de invierno presentan una fenología dominante de grano maduro, las elevadas temperaturas de estos días aceleran la fenología y reducen la humedad del grano a niveles aptos para la cosecha.

De hecho, la siega de los cereales de invierno ha comenzado la semana pasada. Se prevén rendimientos medios, producción desigual según zonas y calidades variables.

Arroz

Prosiguen las labores de la siembra del arroz en la Marisma, en ambas márgenes del rio Guadalquivir, ya pueden verse en nascencia y primeros estadios las parcelas más tempranas.

En esta fase se suele reducir la lámina de agua al mínimo para favorecer el enraizamiento de las plántulas y combatir la proliferación de algas por desecación.

Maíz

El maíz grano se encuentra en Sevilla en desarrollo de hojas y crecimiento longitudinal del tallo, recibiendo regabinas y aporcados.

Los maíces destinados a grano en la comarca de la Vega de Granada, presentan la fenología de crecimiento longitudinal comenzando el alargamiento de los entrenudos.

En Castilla y León se ha notado uno de los efectos más perversos del cambio climático: se desordenan desmesuradamente los eventos meteorológicos. Las lluvias del inicio de la sementera del cereal y los posteriores calores de mayo y junio, propios por su rigor de julio o agosto, aceleraron la maduración del cultivo y hundieron los rendimientos.

A este escenario se une otro lastre que agrava la mala cosecha: al dispararse los precios de los fertilizantes empujados por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, muchos agricultores han reducido, o incluso eliminado, la habitual cantidad de abono con la pretensión de no incurrir en pérdidas. No hay datos específicos todavía, pero COAG calcula que el consumo de fertilizantes habrá caído en Castilla y León un 20 por ciento en relación con otras campañas.

La conclusión es que la caída productiva del principal cultivo de Castilla y León puede situarse esta campaña, según la organización, un 34,4% menos que el año pasado.

Por provincias, se hunden especialmente Soria, Segovia y León. En menor medida, pero con reducciones también importantes, Ávila, Palencia y Valladolid. Aguantan mejor el tirón Zamora, Burgos y Salamanca.

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